El síndrome del salvador y la apropiación emocional

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Pie de foto: Imagen ilustrativa / fuente original: https://www.youtube.com/@MenchuPsicologa (canal oficial)

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 La presente publicación es una transcripción textual de un video youtube de la «Dra. Menchu Moreno | Psicóloga Colegiada,» 🚀   que lo puedes ver en su canal oficial «@MenchuPsicologa» 🚀  y de paso si lo deseas te suscribes, que apoya mucho su trabajo, muy útil para conocer la psicología; ❤️ pudiendo luego cada quien 🔎 profundizar investigando en internet los patrones mentales y miedos que ella extrae de cada personaje. Mi propósito es crear luego vocabulario básico de psicología aplicada a la perfilación de figuras públicas.

(Transcrito con la tecnología de TurboScribe.ai.)

 

¿Cómo es posible que en una España con 45 muertos aún calientes y el país en luto oficial el escenario de un mítin electoral se llene de aplausos? Y mira, no es provocación, es la descripción literal de lo que ocurrió en Huesca mientras las familias de los accidentes ferroviarios empezaban su duelo. Pilar Alegría y Pedro Sánchez con 45 muertos y el país hecho unos zorros, decidió que era el momento de usar esa tragedia para blindar a sus ministros y repetir la palabra orgullo hasta 11 veces.

Hoy vamos a hablar de la «disonancia moral» y por qué un «líder» necesita apropiarse del dolor ajeno para validar su gestión. «¿Es empatía real o es el síndrome del salvador inseguro intentando ocultar un miedo atroz a la responsabilidad?» Estamos quizá cruzando límites. Prepárate porque hoy descodificamos los «patrones mentales» que Sánchez filtró en este discurso y que nadie más te va a contar. Comenzamos con la disección.

💬 Hemos pasado días muy duros, muy desgarradores y me vais a permitir, al igual que ha hecho Pilar, que mis primeras palabras sean para las víctimas, para las familias, para los vecinos y vecinas de Adamuz y también de Barcelona. Todo el cariño, todo el cariño para las víctimas y las familias de esos trágicos accidentes ferroviarios.

Bueno, fíjate en esto porque estamos prácticamente una semana después de estos 45 fallecidos y España, como digo, está en luto.

Lo primero que hace es un mítin para vincular la tragedia con su gestión. Lo vamos a ver ahora. Dice que «hemos pasado días muy duros y desgarradores» y me llama la atención el «hemos». Esto se llama «apropiación emocional del dolor ajeno» y está, bueno, equiparando en cierta forma el sufrimiento de las víctimas con su experiencia política de gestionar una crisis.

Psicológicamente, cuando alguien utiliza una tragedia como apertura en un contexto electoral suele operar bajo el «patrón de validación a través del sufrimiento». Si demuestro que sufro con ellos, nadie puede cuestionar mi autoridad moral y, además, alguna especie de blindaje a lo que va a venir después en el mítin.

Detrás de este comportamiento podría haber un miedo a que, si no se posiciona inmediatamente como una persona empática, lo acusen de ser frío. Pero, paradójicamente, al «instrumentalizar» el dolor en un mítin político activa en quienes no están de acuerdo, justamente lo que está temiendo, es decir, una percepción de oportunismo. Pero, mira, la apropiación del dolor no es suficiente para este personaje que va de «Salvador», sino que necesita un «escudero».

Así que observa ahora cómo convierte el cumplimiento del deber básico de un ministro en un acto heroico.

💬 Y también quiero decirlo. Todo mi reconocimiento al ministro de Transportes, Óscar Puente, que está gestionando y dando la cara desde el primer momento de esta tragedia. Porque esa es la diferencia, esa es la diferencia entre unos y otros. Desgraciadamente, en la vida las tragedias suceden. Pero no es igual cómo se responde a esas tragedias. Y este gobierno ha respondido poniendo a las víctimas en el centro de sus prioridades, con empatía, con eficacia, con transparencia y con unidad.

Dar la cara y gestionar es la responsabilidad básica de un ministro de Transportes cuando hay una tragedia en su área. Así que esto, Sánchez, no es heroísmo, es su trabajo. Y esto se llama «normalización de lo básico», haciéndolo extraordinario. Cuando presentas cumplir con tu función como un mérito excepcional estás bajando el estándar de lo esperable. Pero ahora viene lo brutal porque, mira, dice, desgraciadamente, en la vida las tragedias suceden.

Rebobina un poco porque, mira, estamos hablando de 45 muertos en infraestructura ferroviaria pública bajo su gestión. Y lo presenta como cosas que pasan en la vida. Es como, no sé, pillarte una borrachera o algo así. Es como si fuera lo más normal del mundo. Esto es «externalización de la responsabilidad» y está convirtiendo algo que está bajo su área de control, es decir, mantenimiento, protocolos, inversión y seguridad al ciudadano, en un fenómeno natural sin responsables.

Luego da un giro porque dice, «pero no es igual cómo se responde». Y ahí hay un truco porque lo que hace es desviar el foco de por qué pasó a nosotros gestionamos bien después. Este «patrón doble», el de naturalizar la causa y heroizar la respuesta, suele indicar evitación de redención de cuentas. Prefiero que, bueno, me evalúen por lo que hice tras el desastre y no por si pude evitarlo. De eso, obviamente, no habla. Detrás de este comportamiento podría estar operando el miedo a que, si se investiga a fondo la causa, se descubra una negligencia estructural. Por eso necesita naturalizar la tragedia y desviar hacia su gestión heroica posterior.

La consecuencia aquí es que, mira, para las familias es devastadora. Cuando un «líder» dice que las tragedias ocurren, una semana después de tener 45 ciudadanos fallecidas en infraestructura pública, está enviando el mensaje de vuestros muertos son estadística pura inevitable y no es una negligencia que podría haberse evitado.

Pero cuidado, porque «El Salvador» no sólo necesita que sus ministros parezcan héroes, también necesita que sus oponentes parezcan esclavos.

Así que fíjate en cómo pasa de gestionar una tragedia a intentar despojar de toda dignidad humana al adversario.

💬 Y los de Vox. Y el de Abascal, que viene por aquí mucho. Y habla mucho del campo. Ahora hablaremos del campo algo. Pero sí, sí. Sí, sí, va muy de... en España va muy de gallo. Pero cuando escucha la voz de su amo que viene de fuera, se convierte en lo que realmente es un lacayo de intereses foraneos. Si la derecha y la ultraderecha quieren defender el campo, lo primero que tienen que hacer es ir a Bruselas. Hemos desplegado, porque ha habido sequía durante bastantes años en nuestro país, 5.000 millones de euros en favor del sector primario en nuestro país. Tanto agrícola como canadero. Eso es... Bueno, no es que sea un salto sideral, es que la anterior administración, ¿sabéis cuánto dedicó? 15 millones de euros.

Bueno, el Abascal, despectivo 100%, luego como apunte dice «el de fuera», pero el de fuera sería el de fuera, si estuviera por delante de él, ¿no? Entonces ahí hay una contradicción a nivel lenguaje corporal. Bueno, aparte de esto, fíjate en el lenguaje que utiliza para hablar de la competencia. «Gallo, voz de su amo, lacayo». Desde luego, bueno, ya en la política no sorprende nada, ¿no? Pero bueno, esto se llama «deshumanización por animalización». Es decir, Sánchez no está rebatiendo realmente argumentos agrícolas.

Bueno, está rebajando con descalificativos, ¿no? Hasta cierto punto, en este caso Abascal, que viene mucho por aquí, por la zona, porque sí que es verdad que está haciendo una campaña muy muy interesante Abascal en Aragón.

Entonces, Sánchez no está, como digo, rebatiendo argumentos agrícolas, está despojando al adversario de su voluntad propia. Llamar a otro «político lacayo», decir que «obedece a la voz de su amo», está enviando un «mensaje subconsciente» a su audiencia. Es decir, ellos no son adultos funcionales, son las mascotas de Trump. Y yo soy el único adulto independiente y seguro que hay... Bueno, ahora mismo, ahí, ¿no? Es una táctica de superioridad «moral jerárquica», que es, bueno, un comportamiento bastante típico en él.

Pero luego, fíjate, cuando llega a los datos, 5.000 millones frente a 15 millones, psicológicamente, aquí lo que hace es una comparación, lo que se llama una «comparación hiperbólica de validación». Es decir, cuando las cifras son tan sumamente desproporcionadas, es decir, hay una diferencia de 333 veces aproximadamente de más, el cerebro lo que hace es que deja de analizar la gestión y pasa a un estado de asombro o de desconfianza, en este caso de asombro. Es decir, el salvador inseguro necesita que la diferencia sea tan sumamente grande para que su mérito sea también incuestionable, ¿no? Si la diferencia fuera chiquitita, no lo diría.

Así que, detrás de este ataque tan agresivo de «lacayos» y esta cifra tan sumamente inflada, opera el miedo a una comparación real. Necesita convertir el campo en una película de buenos, es decir, él que da miles y millones, que habría que saber también las cifras, porque, bueno, aquí la gente nombra cifras y te las tienes que creer, no sé cómo decir, frente a los malos que son los lacayos y los extranjeros.

Una vez que ha establecido que sus rivales son lacayos» sin voluntad, el «Pedro Salvador» da un siguiente paso y es atribuirles una moral podrida, observa cómo ahora lanza una acusación de hacer negocio con lo público justo cuando el ruido, precisamente, de los negocios rodea su propio círculo más íntimo.

💬 A ellos les da igual que les des 300.000 millones de euros más o menos, porque lo que quieren es hacer negocio con la sanidad, con la educación y con la dependencia. Recordemos lo que dijo un gerente de un hospital privatizado en la ciudad madrileña de Torrejón, hacer negocio en la sanidad privada con las listas de espera de la sanidad pública.

Fíjate, en esta acusación dice que «lo que quieren es hacer negocio con sanidad, educación y con dependencia». Esto se llama «atribución de intencionalidad maligna». No dice «tienen una política diferente de gestión público-privada», no. Dice: «Quieren hacer negocio». Esto implica codicia y no una diferencia tanto ideológica.

Pero aquí viene lo interesante, porque mira, cuando alguien acusa con tanta insistencia y con tanta especificidad de hacer un negocio con lo público, puede operar bajo la «proyección defensiva», es decir, atribuir al otro lo que temes que descubran finalmente de ti. Porque fíjate, al final aquí estamos hablando de alguien cuyo entorno cercano ha estado rodeado de escándalos de presuntos negocios sucios. Entonces, su mujer, su hermano, cargos del partido... Hay muchos casos abiertos y muchas investigaciones judiciales en marcha. Entonces, psicológicamente, cuando hay mucho ruido cerca, acusar al rival de lo mismo sirve para dos cosas.

Primero, para generar confusión, es decir, todo el mundo hace lo mismo, con lo cual hay una especie de paridad. Y lo segundo, si tú señalas primero, parece que eres tú el que está controlando y no eres tanto el sospechoso. Y esto es lo que se llama «inversión de roles»: Me adelanto a acusarte de lo que, bueno, pueden acusarme finalmente a mí. Y así controla la narrativa.

Luego cita también un hospital de Torrejón. Utiliza como un caso aislado y lo presenta como una evidencia sistémica de lo que hacen todos, es decir, lo generaliza. Esto, como digo, es una «generalización de forma apresurada». Es tomar un caso y extrapolarlo como una prueba del patrón total del adversario.

Detrás de esta acusación tan enfática de hacer negocio podría operar el miedo a que si no posiciona al rival como un corrupto primero, pues que finalmente las investigaciones sobre su entorno, pues bueno, vayan cogiendo cada vez más fuerza. Es una estrategia de distracción ofensiva. Mientras ataco, no me atacan a mí.

Y la consecuencia es que cuando tu entorno está bajo sospecha y tú acusas al rival de lo mismo, pues pierdes autoridad.

La gente finalmente percibe la contradicción, ¿no? Bueno, estos no, porque están como adormilados, pero me refiero, me hablas de corrupción mientras tu familia está investigada. Entonces él se adelanta a esa posible objeción mental o a ese ruido mental que pueda tener su audiencia.

Pero mira, cuando la realidad se vuelve demasiado incómoda y las sospechas de un negocio aprietan, el «Pedro Salvador» activa un «mecanismo de huida» más espectacular. Es la «mitomanía». Así que observa ahora cómo Sánchez deja de defenderse de la actualidad para empezar a narrar su propia leyenda.

Ya no es un gestor bajo sospecha, sino que es un héroe con capa de una gesta que según él no estaba escrita. Lo vas a entender ahora.

💬 Orgullo. ¿Por qué no estaba escrito subir el salario mínimo interprofesional al 61%? Veníamos de un gobierno que había congelado el salario mínimo interprofesional. No estaba escrito el aprobar con recursos económicos un pacto de Estado contra la violencia de género. No estaba escrito dedicar 2.500 millones de euros, como ha hecho Pilar Alegría, al frente del Ministerio de Educación y Formación Profesional. No estaba escrito que revalorizáramos las pensiones conforme al IPC. Eso es lo que tenemos que mostrar. Ese orgullo no estaba escrito nada de esto. Y nosotros somos lo que lo estamos haciendo posible.

Madre mía, qué martillada con la palabra no estaba escrito. He cortado el fragmento pero es que lo dice yo que sé 11 veces en menos de un minuto.

Cuando alguien mira repite compulsivamente que su éxito no estaba escrito estamos ante lo que se llama una «necesidad de epopeya». Así que no le basta con ser un gestor que cumple su programa, sino que necesita sentirse un héroe. Es que de verdad es como Scansino con tanta heroicidad.

Aquí hay una «trampa mental» y es «¿quién escribe el destino en una democracia?» Realmente nadie, pero necesita construir un muro invisible de imposibilidad para que él cual héroe con capa lo salta y su valor se multiplique. Es la diferencia entre un administrador y un mesías. Psicológicamente esto se esconde bajo el «miedo de la ordinariedad». Es decir, detrás de este discurso hay una voz que dice si sólo hago mi trabajo soy uno más pero para ser especial tengo que ser el que logró lo que nadie creía posible.

El problema de este patrón es que te vuelve adicto a la crisis. Si tu identidad es ser un superador de imposibles, necesitas que siempre haya dragones o monstruos de tres cabezas como la ultraderecha, porque ya la ultraderecha ya es un monstruo de tres cabezas.

Mete al PP, mete a Vox y en este miting también mete al Visee, aunque no lo voy a analizar aquí en el vídeo. Pero cuando he estado desgranando el patrón, pues bueno, como siempre mete a todos en el mismo saco y ahora ya ha introducido al Visee. Es decir, un monstruo de tres cabezas.

Tiene que matar a ese monstruo de tres cabezas y si no lo estuviera ese monstruo de tres cabezas o en algún punto no destaca, lo que hace es inventárselo o polarizarlo para que el obstáculo parezca mucho más grande de lo que es.

Así que tiene aparentemente el «síndrome del protagonista». Esto es muy común en el «perfil» de él. Es decir, no quiero que me agradezcas la gestión, quiero que admires mi hazaña. Y esto, bueno, al final hay que tener cuidado porque, mira, cuando un «líder» insiste tanto en que ha hecho lo imposible suele ser porque en el fondo se siente profundamente cuestionado y sabe que hay muchas cosas donde rascar.

Así que ahora quiero que observes cómo esa épica del «no estaba escrito» acaba en una especie de «sobrecompensación», porque va a repetir ahora la palabra orgullo un montón de veces y esto no es ningún sentimiento ni ninguna emoción, es un escudo de protección que se pone. Escucha.

💬 España y este gobierno se siente muy orgulloso de sus fuerzas armadas. Nos sentimos muy orgullosos y nos ha ido muy bien haciendo

Me paro aquí un momento porque me hace mucha gracia que están muy orgullosos de sus fuerzas armadas, pues poco se nota, Sánchez, honestamente. El orgullo se demuestra con hechos y las fuerzas armadas no están demasiado cuidadas.

Pero me hace gracia porque dice, bien lo sabéis, aquí en Huesca y pega una...

💬 Y esta es la cuestión, compañeras, el orgullo de defender lo que estamos haciendo en España y de defender también lo que estamos defendiendo en el mundo. Defendiendo porque nosotros no somos los últimos en Europa, somos la semilla de una nueva Europa. ¡Orgullo!

Bueno, como digo, orgullo lo repite, yo que sé, 11-12 veces en este tramo y cuando alguien necesita al final repetir de forma compulsiva una emoción suele estar en lo que se llama «sobrecompensación emocional». Si realmente sientes orgullo, pues bueno, no necesitas decirlo 11 veces y lo que tienes que hacer es demostrarlo. Si tanto orgullo tienes por las fuerzas armadas bueno, yo creo que habría que cuidarlas y respetarlas un poco más.

Pero si tienes que convencerte a ti mismo y a los demás, pues lo repites como un «mantra», porque obviamente cuando tú repites algo mucho ya no es solamente para hacer un martilleo en tu audiencia, sino para que tú mismo te autoconvenzcas de que las cosas son como estás diciendo.

También dice «nosotros no somos los últimos en Europa, somos la semilla de una nueva Europa». Esto es una «defensividad anticipada» antes de que te llamen los últimos, porque estamos los últimos hasta la realidad, te posicionas como la semilla.

Estás respondiendo a una crítica que nadie ha verbalizado aún y esto a mí me suena un poco a los brotes verdes de de su querido amiguísimo Zapatero.

Bueno, detrás de esta repetición compulsiva de orgullo, porque fijaros, una semilla es algo que todavía le falta mucho por hacer, me refiero, no es... Sí, me viene a ser una analogía muy similar a los brotes verdes.

Bueno, detrás de esta repetición compulsiva de orgullo, al final aquí podría operar el «miedo a la insignificancia», miedo a que si no se sobredimensiona cada logro que dan, lo vean como, bueno, algo baladí, algo más, así que necesita ser visto como excepcional, como pionero, como la semilla del futuro, y no se puede permitir simplemente ser competente.

La consecuencia de esto es que cuando sobrecomunicas una emoción, acabas generando el efecto contrario, es decir, generas desconfianza. La gente intuye que algo no cuadra. Sí que es verdad que, bueno, la gente que va a un mítin político del SOE está como muy sesgada, ¿no? Y es como muy difícil que puedan ver, ¿no?, esto que estamos viendo nosotros.

Pero, al final, si tu vida es tanto orgullo, no necesitarías decirlo tanto. Cuando alguien repite una palabra, una frase, una estructura de forma repetida, independientemente de que sea un mítin o no, párate ahí un poquico y cuestiona a ver qué pueda estar pasando.

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